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El cruce de los Andes

"¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos [...] Veamos claro, mi amigo; si no se hace, el congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero, es decir, a Fernandito”. Con esta carta del 12 de abril de 1816, San Martín -gobernador de Cuyo- instaba a Tomás Godoy Cruz, delegado electo por la provincia de Mendoza, a apoyar la declaración de la independencia en el Congreso Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Congreso de Tucumán).
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mapita_san_martin.jpgMAPA DEL CRUCE DE LOS ANDES (1817)

En este mapa se encuentran localizadas cada una de las rutas recorridas por las seis columnas en las que se dividió el Ejército de los Andes para cruzar la coordillera. En él pueden consultarse los responsables de cada expedición, sus objetivos, la cantidad de efectivos, las fechas de salida, etc.. También pueden visualizarse los videos -en formato Google Earth- de cada una de estas rutas: allí se encuentran georeferenciadas las escuelas que están en las cercanías de estas rutas históricas. (Consulte el instructivo para poder visualizar los videos).

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La declaración de la Independencia

Pocos años antes, la “Asamblea del año XIII”, convocada bajo el gobierno del segundo Triunvirato, no sólo había decidido la acuñación de moneda, la creación del escudo nacional y la adopción del himno nacional para las Provincias Unidas del Río de la Plata, sino que también había suprimido toda invocación a Fernando VII. En su carta, entonces, San Martín se refiere a esta contradicción, “una cosa muy ridícula”: que la adopción de todas estas decisiones independistas no se viera acompañada por la declaración de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Desde el punto de vista de San Martín, la declaración de la independencia no podía postergarse ya que el movimiento revolucionario se veía jaqueado por grandes dificultades.

Efectivamente, desde el año 1815 la reacción contrarrevolucionaria de España estaba en todo su apogeo: el rey Fernando VII había vuelto a ocupar el trono luego de seis años de cautiverio y la embestida del ejército realista (español) para recuperar el poder perdido en sus colonias fue inevitable. La revolución continental parecía jaqueada en todos sus frentes. Según Halperín Donghi (1990), por aquel entonces Venezuela era una “…fortaleza realista; como primer fruto del retorno de Fernando VII al trono de España diez mil hombres, mandados por el teniente general Morillo, llegaban de la metrópoli y preparaban desde Caracas el golpe de gracia contra la revolución de Nueva Granada”. Por su parte, el "Reino de Chile" corría serios peligros: las fuerzas realistas del Virreinato del Perú habían derrotado a las fuerzas patriotas -al mando de O´Higgins y José Miguel Carreras- en la batalla de Rancagua (1° de octubre de 1814); mientras que en el Alto Perú, los españoles estaban fuertemente establecidos. Sólo en el Río de la Plata persistía el foco rebelde.

Finalmente, el 9 de julio de 1816, y a pesar de todas las amenazas exteriores y de las divisiones interiores, “en la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán”, los representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata debatieron acerca del “grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos […] A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, realizando la declaración siguiente: ‘Nos, los representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos […], declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli’ […]”.

Esta declaración del 9 de julio de 1816, no constituyó el cierre del proceso independista sino que, en todo caso, se transformó en el inicio de una campaña que finalmente desembocaría en la independencia de Sudamérica.

Contexto previo al cruce de los Andes y el "Plan Continental"

Un par de años antes de que el Congreso de Tucumán declarara la independencia, San Martín había sido designado (enero de 1814) como responsable de la fuerza que defendía la frontera norte de los avances realistas. Esta experiencia, no sólo le permitió comprender que en esa zona resultaban más eficaces las tropas irregulares de paisanos patriotas que el ejército formal, sino que también le dio la posibilidad de ultimar un plan de invasión al Alto Perú (centro del poder español). Todos los intentos previos habían demostrado que cada vez que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de Salta, era derrotado y, cada vez que un ejército patriota ingresaba en el Alto Perú, también era derrotado. En consecuencia, entre 1814 y 1816, San Martín conformó un plan alternativo: llegar a Lima a través de la vía del Pacífico. Para ello debía cruzar los Andes, vencer a los españoles en Chile y organizar en forma conjunta una expedición que desembarcara en Lima: "... la patria no hará camino por este lado del norte... ya le he dicho a usted mi secreto: un pequeño ejército y bien disciplinado en Mendoza para pasar a Chile y acabar allí con los godos... Aliando las fuerzas pasaremos por el mar para llegar a Lima. Ese es el camino y no este...", escribió a Godoy Cruz el 10 de agosto de 1814.

La expedición hacia Perú debía hacerse en forma simultánea a través de dos frentes de operaciones: el del oeste y el del norte. Para el primero se prepararía en Cuyo un ejército que cruzaría la cordillera, apoyaría a los chilenos en su lucha contra las tropas del virrey del Perú y, finalmente, marcharía hasta Lima. Una vez iniciada esta expedición, por el norte se avanzaría hacia el Alto Perú. Se trataba del Plan Continental cuyo objetivo era lograr la independencia y la organización constitucional de América Hispana.

plan_continental.jpg
El 10 de agosto de 1814, San Martín es designado Gobernador de Cuyo y comienza a organizar la expedición de los Andes. Para ello fijó contribuciones voluntarias o forzosas y reclutó obligatoriamente a los individuos en edad de portar armas: “los hijos de patriciado local formarían la oficialidad del Ejército de los Andes, los mestizos y criollos de clase media y baja, l caballería y los esclavos, cuya entrega se exigió bajo penas de severas multas, la infantería” (Luna, 2003). Hacia fines de 1816, una fuerza conformada por 4.000 soldados y 1.500 milicianos –adiestrados en el campamento del Plumerillo- estaba lista para emprender el cruce de los Andes y reconquistar Chile.

El Ejército se dividió en seis columnas: cuatro secundarias (a cargo de Cabot; Freire; Lemos; y Zelada), cuyo objetivo consistía en distraer a las fuerzas enemigas y provocar movimientos favorables a la Revolución en zonas alejadas de la capital chilena. Por su parte, las dos columnas principales utilizaron los pasos de Uspallata (a cargo de Las Heras) y Los Patos (a cargo de Soler, San Martín y O'Higgins). Ambas columnas convergieron en el valle del Aconcagua y el 12 de febrero vencieron a las tropas realistas en la cuesta de Chacabuco. Este triunfo les permitió entrar en Santiago de Chile y ocupar el puerto de Valparaíso. Un año más tarde, el 5 de abril de 1818, los españoles fueron definitivamente derrotados en los llanos de Maipú y San Martín, apoyado por O'Higgins (nombrado director supremo de Chile), dedicó todos sus esfuerzos a la preparación de la expedición marítima que habría de trasladar sus efectivos a las playas del Perú.


MÁS INFORMACIÓN


FUENTES CONSULTADAS

- Cartografía de SIG 250 IGN.
- Mapa Educativo Nacional, DiNIECE, Ministerio de Educación de la Nación.
- Mapas Históricos del Cruce de Los Andes, realizados por la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile).
- Relevamiento Anual 2008, DiNIECE, Ministerio de Educación de la Nación.
- Sitio de la Expedición Cruce de los Andes por la Ruta del Ejército Libertador. www.expedicioncrucedelosandes.cl
- Olmos Zárate, Julio (1978). Las seis rutas sanmartinianas. Comisión Nacional Ejecutiva de Homenaje al bicentenario del nacimiento del general josé de San Martín. Insituto Nacional Sanmartiniano. Buenos Aires.

 

 

 
   
 
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