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El viaje de Darwin en Argentina

Hace 150 años Charles Darwin enunciaba su teoría de la evolución (o descendencia con modificación). En ella argumenta que todos los seres vivos tienen una ascendencia común y que las diferentes variedades y especies que se observan en la naturaleza son el resultado de la acción de la selección natural en el tiempo.

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Viaje en el "Beagle"

Nacido en Inglaterra el 12 de febrero de 1809, hijo de una familia de científicos, desde su infancia se mostró interesado por la historia natural. En 1831 se graduó en Cambridge. Ese mismo año su tutor en la universidad, el botánico John Stevens Henslow, le ofreció la posibilidad de acompañar al capitán Fitz Roy a dar la vuelta al mundo en el barco “Beagle”: “no se trata de que yo le considere un perfecto naturalista, pero sé que está usted en condiciones de ser registrado en historia natural”. La proposición entusiasmó al joven Darwin quien zarpó en diciembre de 1831. Navegó durante cinco años por diferentes lugares -Sudamérica (Brasil, Argentina, Chile, las Islas Galápagos), Nueva Zelanda, Australia, el océano Indico y el cabo de Buena Esperanza- y es a partir de las observaciones realizadas durante esta larga travesía que desarrolla su hipótesis de la transformación de las especies.

EL VIAJE DE DARWIN EN ARGENTINA

mapita_darwin.jpgDarwin tenía 22 años cuando arribó a Argentina. Al cumplirse dos siglos de su nacimiento no son pocos los historiadores que reconocen que su paso por la llanura pampeana tuvo un peso determinante en sus reflexiones sobre el origen de las especies.

En septiembre del año 1932, cuando realizaba excavaciones en la zona de Bahía Blanca, Punta Alta y Monte Hermoso, encontró osamentas fósiles de extintos megaterios, toxodontes y gliptodontes. La semejanza que encontró entre esta última especie y los armadillos (mamíferos conocidos en la zona como mulita grande ó tatú) que vivían en la región demostraba, desde su punto de vista, un parentesco entre ambas especies: "... me había impresionado profundamente al descubrir en la formación de las pampas el parecido entre los grandes animales fósiles cubiertos por caparazón y los armadillos existentes. Era evidente que hechos como éstos, al igual que muchos otros, podían explicarse bajo el supuesto de que las especies se modificaban gradualmente. El tema me obsesionó".

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A la vuelta de su viaje, Darwin se dedica a redactar su Diario. Había traído consigo cajas repletas de preciosas colecciones -más allá de las que ya le había enviado a su tutor Henslow durante su larga travesía-, innumerables datos botánicos, zoológicos y geológicos que le permitieron establecer un conjunto de hipótesis que cuestionaban las ideas precedentes sobre la generación espontánea de la vida. Publicó diversos trabajos de geología, en particular sobre la formación de los corales y las islas volcánicas y, en el año 1842, se instaló en Down donde pasó el resto de su vida reflexionando sobre el material recogido a fin de formular una explicación coherente acerca de la diversidad observada.

Había tenido la posibilidad de contemplar la diversidad de la fauna y la flora de distintos lugares y había llegado a la conclusión de que la separación geográfica y las distintas condiciones de vida eran las causas de que las poblaciones variaran independiente unas de otras. Suele mencionarse la importancia decisiva de dos “conjuntos de descubrimientos” en la formulación de su teoría:

1) cuando realiza excavaciones en América del Sur y encuentra amplias similitudes entre la fauna viviente y los grandes mamíferos extinguidos.

2) su visita al archipiélago de las Galápagos donde encuentra tortugas que pertenecen a especies diferentes según las islas en las que viven. A partir de allí formula una explicación: todos estos grupos de animales tienen un origen común y la diferenciación de cada especie está relacionada con su aislamiento en cada isla.

A partir de estos conjuntos de hechos e influenciado por otros intelectuales como Charles Lyell, Thomas Henry Huxley, Joseph Dalton Hooker y Thomas Malthus, Darwin gestó la idea de que todos los organismos están relacionados entre sí y que las similitudes muestran que todos deben descender de un antepasado común. Según esta idea, en la naturaleza existen ciertos individuos que están dotados de mejores condiciones para sobrevivir en determinado ambiente, lo que se manifiesta en una mayor posibilidad de dejar descendencia. Con el tiempo y a través de las generaciones, esas características se manifestarán en más y más individuos, hasta afectar a toda la población. Así lentamente, las poblaciones de organismos se alejarán de su conformación inicial hasta convertirse en una nueva especie.

En el año 1858, al recibir el manuscrito de un joven naturalista -A. R. Wallace- que había llegado de manera independiente a la idea de a evolución por medio de la selección natural, Darwin se ve obligado a presentar sus trabajos.

El origen de las especies

En "El origen de las especies" (1859) -un libro que revolucionó el conocimiento científico, biológico, social y religioso del siglo XIX- Darwin no sólo demuestra que la selección natural constituye el principio fundamental de la evolución sino que también sugiere que sus estudios “van a arrojar luz sobre el origen del hombre y su historia”. Años más tarde en el “El origen del hombre y la selección sexual” (1871), y a modo de continuación de "El origen de las especies" en lo que concierne a la especie humana, defiende la teoría de la evolución del hombre desde un animal similar al mono. Allí también explica que el hombre es un mamífero y que desciende de otros mamíferos: "...nuestros antepasados se creyeron semidioses o -en una perspectiva cristiana- creían que el hombre había sido objeto de un acto separado de la creación. Como lo demuestran la anatomía comparada y la paleontología, nada más lejos de la verdad".

Prácticamente no se conocían fósiles humanos por aquel entonces, con la excepción de unos cuantos huesos de Neanthertal para los que todavía no había explicación satisfactoria, sin embargo Darwin dedujo correctamente, a partir de premisas biogeográficas, que África había sido la cuna de la evolución humana: "en cada gran área geográfica del mundo los mamíferos vivos están estrechamente emparentados con las especies extintas de la misma zona. Es por tanto probable que África estuviera habitada antiguamente por simios extintos muy afines al gorila y el chimpancé; como estas dos especies son ahora las más afines al hombre, resulta más probable que nuestros antiguos progenitores vivieran en el continente africano que en otro lugar".


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